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Enfermedades
22.10.2013 17:01El nombre de sífilis se debe a Girolamo Fracastoro (1483–1553) y su poema Syphilis sive morbus gallicus (1530). Nacido en Verona, se formó en Padua. Fue nombrado "medicus ordinarius" del Concilio de Trento que se trasladó en 1547 a Bolonia debido a una epidemia. Aunque el contagio se conocía y había sido descrito con claridad en el caso de la peste de 1348, Fracastoro habló de "contagio animado". Años más tarde publicó De contagione et contagiosis morbis (Sobre el contagio y las enfermedades contagiosas, 1546), donde aplicó conceptos neoplatónicos como "atracción y repulsión en el universo y en el ser humano". Realiza una destacable reflexión sobre el tema donde se plantea preguntas centrales. Habla, por ejemplo, de los seminaria (semilleros) generados en los "humores corrompidos" de los organismos que padecen enfermedades contagiosas. La putrefacción va a un cuerpo próximo u otro lejano. Se trata de gérmenes vivos con la facultad de multiplicarse y propagarse con rapidez. También señaló que había tres formas de contagios: directo, como en la sarna, la lepra y la tisis; indirecto, a través de fomites (vestidos, sábanas y otros objetos), que no están corrompidos pero que son portadores de seminaria; y a distancia, sin vehículo alguno, como en la viruela y la peste. Para el tratamiento recomienda medidas dietéticas y evacuantes o purgantes características del galenismo tradicional, aunque admite unciones mercuriales a dosis limitadas. Se refiere asimismo a la necesidad de establecer una vigilancia médica de la prostitución, con fines preventivos.
Grabado que muestra a Fracastoro [+ pulse sobre la imagen para verla a mayor tamaño].
El tratamiento del Morbo gálico
En el tratamiento de esta enfermedad hallamos aspectos que después seguirán apareciendo a lo largo de la historia de la terapéutica farmacológica.
Por un lado se extendió el uso de un medicamento procedente de América. Para los que creían que esta enfermedad procedía del nuevo mundo, el remedio que lo curaba procedía también de allí. Este es el caso del guayaco o palo santo.
Resina, tintura y palo o madera de guayaco. Colección de Materia médica del Museo de Historia de la Medicina y de la Ciencia [+ pulse sobre la imagen para verla a mayor tamaño].
Originario de América Central y del Sur, el guayaco fue introducido en Europa por los médicos españoles poco después del descubrimiento. Fue descrito entre otros por Fernández de Oviedo y López de Gómara. Desde principios del siglo XVI se inició con este producto un comercio muy activo que alcanzó gran importancia y se convirtió en uno de los negocios más rentable de la familia de los banqueros Fugger. Los barcos regresaban a Sevilla y Cádiz cargados de grandes cantidades del árbol descortezado. La existencia de obras como la de Ulrich von Hutten De guaiaci et morbo gallico liber unus (1519), reeditado y traducido numerosas veces, debió contribuir a popularizar su uso entre los médicos y cirujanos de toda Europa. Durante las dos primeras décadas del siglo XVI gozó de un enorme prestigio como antisifilítico, por lo que llegó a alcanzar precios exorbitantes. Se le empleó contra la sífilis junto a la raíz de China y la zarzaparrilla.
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